Deutsch / Englisch / Spanisch / Slovakia / Romania / Czech / Hungarian 
News

Lema

„Amar la vida bajo la protección de la Madre de Dios”

Nuestro lema es una invitación a ser conscientes de nuestras relaciones con toda la tierra y la vida.
Se trata del respeto por la creación divina y por la libertad espiritual y física de cada individuo.

Amar la vida significa para nosotras que con el nacimiento nos disponemos a realizar nuestro plan de vida. A lo largo de nuestra vida vamos viviendo situaciones que provocan en nosotros momentos de total felicidad y alegría. Experimentamos la salud pero también la enfermedad, la aflicción, la rabia, la pena y el odio.

Aceptamos la vida y después, amamos aquello que nos llega. Sentimos aquellos sentimientos que la vida nos revela y aceptamos todo con amor.

¿Qué posibilidades hay cuándo alguien saca fuera estos sentimientos? ¿Qué podemos ofrecer a estas personas? ¿Les abrimos nuestro corazón sin tener en cuenta cómo han llegado a nosotros?

Cuando percibimos en los demás un lado que nos crea miedo o furia, lo más fácil sería dar media vuelta y desaparecer. Escuchemos la voz procedente de nuestro interior y entonces seremos conscientes de los sentimientos que el otro ha despertado en nosotros.
Nos preguntamos: ¿Podemos confiar en el otro a pesar de estas emociones? ¿Podemos confiar en él y ofrecerle nuestra amistad? ¿Podemos amar a nuestros enemigos?

Si conseguimos dar este salto y, primero, perdonarnos que la emoción del otro cause en nosotros miedo o enfado y, después, respetar al otro y aceptarlo, entonces estamos en el camino correcto porque tenemos el corazón abierto y nos experimentamos totalmente. ¡Experimentamos el significado de amar todo lo que es vida y de construir bajo la protección de la Madre de Dios!
Este salto depende de la transformación personal: de la vibración “negativa” dentro de nosotros (enfado – rabia – miedo - rechazo) en una vibración positiva (respeto – aceptación – amor). La certeza sólo la podemos observar, escuchar y percibir, con el corazón abierto y en el silencio.

María nos ayuda en ello. María es una mujer muy vital, que está en todas partes y que en cualquier momento podemos acudir a ella. Era una mujer práctica que encaraba la vida con alegría y extendía su buenhumor.

Cuando nos ponemos bajo la protección de María,  entonces la vivimos como Madre que siempre nos acompaña y nos ayuda. Estando bajo su protección no necesitamos tener miedo alguno. En cualquier momento, podemos dirigirnos a ella con todo tipo de sentimientos, emociones y problemas. Primero pedimos y después recibimos. Sí, somos receptores de su cuidado, ayuda, fuerza, protección, revelación… Cuanto más nos abramos y más predispuestos nos mostremos, más claramente vamos a sentir la protección de María en nuestra vida cotidiana. Por ello, es importante rezar regularmente.

A través de nuestro ritual de María, ésta extiende su manto protector sobre nosotros y ello se puede manifestar muy claramente y con gran intensidad en nuestro día a día.

Muchas personas esconden sus problemas porque los sentimientos los sacan de su equilibrio y así se vuelven vulnerables. ¿Qué puede ayudar a estas personas?
A veces una oración, un abrazo o el ser escuchados, pero también ayuda el mantener cierta distancia. En muchas ocasiones rezamos en silencio a María. Entonces percibimos cómo actúa María en nosotros y en los demás.

Aunque aparentemente nuestras súplicas no hayan sido atendidas en su momento, cuando miramos hacia atrás –años después- nos damos cuenta de que eso fue lo que realmente necesitábamos y que estábamos bajo la protección de María.

Siguiendo nuestro logo, vivimos nuestra libertad personal bajo la protección de la Madre de Dios. Servimos a María y al mismo tiempo tenemos una vida normal como todo el mundo. Estamos bajo la protección poderosa de María y vivimos con la actitud de amar todo lo que tiene vida.