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Oraciones a María

Oraciones a María


¡Oh Señora!


Oh señora, Santa María, yo y los míos nos encomendamos a ti,


y a tu protección bendita,


en tu custodia particular  y en el regazo de tu misericordia,


hoy y cada día hasta la hora de nuestra muerte.


Te confío mi cuerpo, mi espíritu y mi alma.


La esperanza de mi espíritu y el consuelo de mi alma,


el apaciguamiento de mis miedos y el alivio


de mis necesidades, toda mi vida pongo en tus manos caritativas.


Te confío el final de mi vida,


para que por medio de tu intercesión, como Reina de los Ángeles,


Dios, mi Padre, me envíe a sus Elohim,


los ángeles del regreso a casa para que me lleven hasta la luz.


Guíame con la ayuda de mi ángel protector


hacia tu voluntad sagrada y hacia la voluntad de tu Hijo


llevándome por el camino correcto de regreso al Padre.


Amén.

Oración a María para la familia


OH Madre vigilante y bondadosa, acepta las necesidades


espirituales y corporales de mi familia,


que tú conoces mejor que yo. Aquéllos a quienes quiero


viven en este mundo lleno de peligros y equivocaciones.


Tienen miedo y buscan desesperadamente el camino  


de regreso al Padre.


Concédeles que la voluntad del Padre sea la ley de su corazón,


para que, con generosidad y alegría, sólo realicen


obras que agraden a Dios.


Oh María, pongo una tan grande confianza en tu bondad


que no dudo de tu sempiterna ayuda.


Te pido que nos inspires los pensamientos adecuados


en nuestras necesidades para buscar refugio en tu ayuda


y que nunca, ni en la vida ni en la hora de nuestra muerte,


dejemos de invocarte y de confiar en tu poderosa protección.


Y si vivimos que tu ayuda aparentemente no nos llega,


a pesar de nuestros ruegos, ayúdanos a reforzar nuestra fe


en tu ayuda y en tu protección, pues no todo lo que deseamos


es lo correcto según la realidad que nos está vedada,


pues sólo podemos reconocer una ínfima parte.


Por ello, ayúdanos a rezar en estos trances y a aceptar con alegría:


¡Que se haga, Padre, tu voluntad y no la mía!


Amén.

Oh Madre


Piensa en mí, oh Madre,


entonces pensaré con lucidez y claridad.


Habla a través de mí, oh Madre,


entonces hablaré con pureza y verdad.


Actúa a través de mí, oh Madre,


mis actos serán justos,


mi trabajo será sagrado


y mi descanso también.


Entra en todo mi ser,


llena todo mi ser,


para que se vea en mí


tu hacer.


                           

Madre de los enfermos


Madre, cuida a todos  los enfermos del mundo:


A los que han perdido el conocimiento y yacen en su lecho de muerte;


A los que acaban de empezar su lucha con la muerte;


A los que quieren liberar el corazón de su carga, pero no encuentran quien les escuche;


A los que no creen en la vida después de la muerte;


A los que pasan la noche en vela en oración;


A los que deberían acostarse, pero no pueden por las circunstancias externas;


A los que no creen en Dios ni en ti, nuestra Madre.



Vivir el amor


A veces cuando encuentro mi paz,


noto mi respiración,


cómo entra en mí,


cómo fluye nueva vida en mi interior.


Siento también,


cómo mi respiración sale de mí,


y nueva fuerza vital permanece en mí.


A veces cuando encuentro mi paz,


noto TU amor, María,


cómo se expande en mí,


cómo se alegra mi alma


de acudir al encuentro de TU amor,


Siento también,


cómo me alegra TU amor,


María, siento en mí TU amor.


A veces cuando encuentro mi paz,


siento amor en mí.


Amor, que me aporta confianza.


Amor, que me da paz.


Amor, que me fortalece.


Amor, de poder vivir.


CONTIGO, María, vivir el amor.



Amor es:


• abrirse


• entregarse


• limitarse


• superarse


• adaptarse


• dejarse caer


• dejarse abrazar por él


• saber tener paciencia


• dejarse guiar


• olvidarse


• retirarse de forma sencilla


• no hacer caso de las costumbres



María abre sus brazos y nos rodea con su amor.

 

UN ÁNGEL

Un ángel está a tu lado,

te reconforta y te susurra siempre:

„Mensajes celestiales te acompañan,

¡estate atento y escúchalos!“

Algunos rodeos se evitan,

algunos dolores no tienen lugar,

si escuchas bien

las palabras de tu ángel.

Para ayudarte estoy a tu lado,

para solucionar adversidades.

Aclara tu día a día,

observa que estoy a tu lado.

 

LO BUENO Y LO MALO

Acepto lo que llega a mí,

lo bueno y lo malo.

Mi sabiduría superior me dice:

„Es lo mejor para ti.“

Lo bueno es para aprenderlo:

„Así te puede ir a ti.“

Lo malo que se te aparece:

„Aquí hay algo más que puedo aprender.“

Tanto lo uno como lo otro

¡los dos están llenos de amor!

Tu creador los hizo bienintencionadamente,

pues los dos son para tu bien.

 

PEREGRINACIÓN

Tu peregrinación a la Madre,

al recogimiento y a la luz,

te lleva a la casa del reino celestial,

en el sentido amplio del creador.

Recibes los dones renovados,

que te preparan de nuevo.

Todos los daños que te llegan,

déjalos pasar.

Seguirás por caminos más anchos,

pero con la pura bendición de María

recorres un camino suave,

sin miedo a los daños.

Ella prepara tus caminos,

ves en todo su bendición;

también las urgencias cambian,

si eres fiel a su amor.

Tus pensamientos lo reciben,

si no te separas más de él,

y le sigue lo que imaginaste,

pues es un regalo del reino de Dios.

La paz vuelve a ti,

recibes tu brillo divino.

Ambicionas de nuevo la luz:

„María, permanece en mí eternamente”.